Entrevista a Jimena Escalante Meza, Coordinadora de la Brigada de Acompañamiento Psicosocial en Emergencias y Desastres de la UCR

Jimena Escalante Meza, máster en psicología social de grupos e instituciones, coordinadora de la Brigada de Acompañamiento Psicosocial en Emergencias y Desastres de la Universidad de Costa Rica (UCR) y miembro de este proyecto desde el año 2003, nos comparte su experiencia tras más de 22 años de pertenecer a esta iniciativa, así como el impacto del acompañamiento psicosocial en la atención de emergencias a nivel institucional y nacional.

¿Qué es la brigada?
La brigada de acompañamiento psicosocial inicia su trabajo desde 1988, a raíz del huracán Juana, cuando desde la psicología se empieza a ver la necesidad de apoyar también en emergencias y desastres. En ese momento, ya participaban otras disciplinas como ingeniería y geología, pero el enfoque psicosocial no estaba incorporado.
Con el terremoto de Limón se da otro paso importante, y en 1996 la brigada se consolida como un proyecto de acción social de la Universidad de Costa Rica. Desde entonces ha estado conformada por docentes y estudiantes voluntarios capacitados, brindando acompañamiento psicosocial tanto dentro como fuera del país, en terremotos, huracanes y otras emergencias.
Con el paso de los años creció tanto que en 2015 se convirtió en una unidad de apoyo llamada Unidad de Apoyo de Acción Social, Formación e Investigación con Enfoque Psicosocial en Emergencias y Desastres.

¿Cuál es el objetivo principal de la brigada?
El objetivo principal es brindar acompañamiento psicosocial a comunidades que viven emergencias y desastres en el país. Pero además de atender las crisis, también trabajamos mucho en prevención, en gestión del riesgo y en capacitación, por ejemplo, en primeros auxilios psicológicos. Todo esto desde un enfoque de derechos humanos y de género, dando prioridad a las poblaciones más vulnerabilizadas.

¿Qué tipo de profesionales integran la brigada?
La base principal es psicología, pero el trabajo es completamente interdisciplinario. Participan profesionales y estudiantes de trabajo social, sociología, antropología, geografía, ingeniería, geología y ciencias de la salud. Esto es fundamental porque para trabajar en emergencias no basta solo una disciplina, se necesitan muchos saberes juntos.

¿La brigada atiende solo a la universidad o también a comunidades externas?
La brigada nació como un proyecto de acción social para atender a comunidades externas. Con el tiempo, por la cantidad de situaciones críticas dentro de la universidad, se creó un proyecto aparte para atender lo interno. Así que actualmente la brigada trabaja principalmente con comunidades fuera de la universidad y otro proyecto atiende lo interno.

¿Quién coordina la brigada?
La brigada se coordina desde la unidad por mi compañero Marco Carranza y por mí. Yo estoy más en la coordinación general y en el eje de investigación, y Marco trabaja más directamente con la brigada en campo.

¿Cómo se gestiona la brigada?
La brigada se gestiona con financiamiento de la Escuela de Psicología y de la Vicerrectoría de Acción Social. La activación solo puede hacerse por medio del Ministerio de Salud o de la Comisión Nacional de Emergencias. A partir de ahí se organizan los equipos, los recursos, los transportes y todo lo necesario para poder salir a las comunidades.

¿Cuántas personas participan en la brigada?
Hay dos personas en la coordinación, tres docentes con tiempo asignado, entre dos y cuatro asistentes, y normalmente entre 20 y 30 personas capacitadas para salir al campo. Además, contamos con el apoyo permanente de dos docentes pensionadas que siguen colaborando de forma voluntaria.

¿Qué tipo de intervenciones realiza la brigada?
Trabajamos desde un enfoque comunitario. Damos primeros auxilios psicológicos en albergues, visitamos casas, trabajamos con la niñez de forma lúdica, con personas adultas, con mujeres y hombres, y también apoyamos a los equipos de primera respuesta. El acompañamiento se hace en la vida cotidiana, no  sentados en una oficina.

¿Qué significa coordinar una brigada desde la Universidad de Costa Rica?
Significa estar en gestión constante, coordinar con instituciones, mover presupuestos, activar equipos, negociar recursos, acompañar emocionalmente a las personas brigadistas y también cuidarnos como equipo. Es un trabajo muy intenso, tanto a nivel administrativo como humano.

¿Qué transformaciones ha generado la brigada a nivel nacional?
Ha contribuido a que el tema de la salud mental en emergencias sea tomado en serio. A partir de este trabajo con otras instituciones se crearon espacios como el Comité Técnico Asesor en Materia Psicosocial y la  Norma Técnica en salud mental en emergencias y desastres. Además, la brigada quedó reconocida oficialmente como uno de los pocos equipos autorizados a nivel nacional para brindar este tipo de acompañamiento.

¿Qué recomendaciones daría para crear una brigada?
Lo más importante es que exista interés institucional real, apoyo político, recursos económicos y personal permanente. Una brigada no puede funcionar solo cuando hay emergencias. Se necesita capacitación constante, protocolos claros, equipos sólidos y mucho trabajo de cuidado propio y colectivo.

¿Qué aprendizaje le ha dejado coordinar una brigada?
Me ha enseñado muchísima flexibilidad. A soltar el control, a adaptarme a escenarios cambiantes, a dialogar con todo tipo de personas e instituciones, y a resolver muchas cosas al mismo tiempo. También me ha enseñado a trabajar en equipo, a confiar en otras personas y a sostener procesos muy complejos a nivel humano.

Flor Jiménez Segura
Observatorio Temático sobre la Equidad con Calidad en la Educación Universitaria (OTECEU)
Instituto de Investigación en Educación, Universidad de Costa Rica

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