Los retos de quienes ejercen la docencia

Dorinda Garces Pintado nos presenta su opinión sobre los nuevos retos que deben afrontar los docentes y los centros educativos en los últimos años.

Introducción

Empezaré preguntando ¿Por qué si el estado peruano ha priorizado la capacitación a maestros y directores, el mejoramiento de infraestructura y del currículo y hasta la alimentación de los alumnos seguimos en los últimos lugares en las evaluaciones del rendimiento académico a nivel de Latino América?, por no adentrarme en estadísticas mundiales, ¿Será que aún los docentes no tienen claro las nuevas exigencias de esta sociedad y por tanto los retos que  deben asumir?

La educación es una disciplina social y por el mismo fin que cumple ha sufrido varias reformas, pero está experimentando un gran giro en los tiempos actuales por las nuevas y  profundas necesidades de la sociedad. Frente a esto, profesionalmente los docentes del siglo XXI debemos adquirir habilidades que nos permitan no solo ser constantes aprendices, creativos e innovadores,  proactivos, equilibrados, sino también, asumir una actitud constante de reflexión para verificar si estamos obteniendo logros en nuestros alumnos y, si estamos dispuestos a trabajar mancomunadamente como parte de la comunidad educativa; en resumen si nuestra práctica profesional se adecua a las complejas demandas  de esta sociedad, considerando que es de exigencia al docente lograr en sus alumnos el desarrollo de habilidades múltiples e integradas, por ello necesitamos estar muy comprometidos, apoyarnos en un adecuado currículo basado en competencias y un ambiente motivador donde esté presente la equidad, la calidad y el trabajo en equipo.

 

Retos Actuales de la docencia.

Esta sociedad compleja e inestable, llena de incertidumbre tiene claros desafíos y retos que deben ser asumidos por el sistema educativo y la comunidad educativa en su conjunto:

Tácito esta que los docentes debamos aprender a trabajar con la incertidumbre, encontrando múltiples respuestas a los cuestionamientos a la profesión, reconociendo que no somos dueños del conocimiento, sino más bien debemos ser parte de un proceso de retroalimentación, es  decir: mientras se va enseñando,  se va aprendiendo e implícitamente  se va construyendo conocimiento propio.  De aquí se desprende que los docentes en las escuelas asumamos una función diferente en el proceso enseñanza-aprendizaje ante el inmenso cúmulo de información y conocimiento científico que nos bombardea por todos los medios, y es hacer que el alumno pueda por si solo orientarse en el objeto de estudio, seleccionar la información que necesita y elaborar sus propias concepciones y puntos de vista. Es decir enfocarnos a  enseñar a nuestros alumnos a que aprendan a aprender constantemente y de manera autónoma, este uno de los principales retos para el docente de hoy.  El aprender a aprender significa la adquisición de estrategias de aprendizaje para seguir aprendiendo a lo largo de la vida y para la vida, así lo asume Martiniano (2011) como el “procedimiento personal más adecuado para adquirir conocimiento”  (pag. 76). Por su parte el Parlamento Europeo recomienda que una de las competencias clave para el aprendizaje permanente es el aprender a aprender y lo define: “es la habilidad para iniciar el aprendizaje y persistir en él, para organizar su propio aprendizaje y gestionar el tiempo y la información eficazmente, ya sea individualmente o en grupos”. (Competencias clave para el aprendizaje permanente. Un marco de Referencia Europeo, 2006). El docente es el facilitador de experiencias interesantes en esa búsqueda y producción de conocimiento y en el desarrollo de capacidades para la vida.

De lo anterior se deduce que otro de los retos a la docencia es el desarrollo de la competencia digital en su práctica profesional, que no solo pasa por conocer y comprender la naturaleza y oportunidades que nos brinda la nueva tecnología de la comunicación y de la información en las situaciones de la vida diaria, sino también usarla como una herramienta de apoyo a la creatividad dentro del aula de clase como una estrategia didáctica.

El reto de, además de ser dinámico, facilitador, mediador, carismático, entretenido, integrador, debemos ser creativos e innovadores para crear nuevos y adecuados escenarios de aprendizaje como parte motivadora para el aprendizaje, sin motivación no nace la intensión por aprender en nuestros alumnos y si no hay aprendizaje no hemos logrado nada. La motivación y confianza son cruciales para seguir aprendiendo.

En un cuarto reto asumiría que, no basta una adecuada preparación pedagógica que nos permite a los docentes tener un amplio conocimiento sobre el desarrollo físico, emocional e intelectual que hace posible el aprendizaje en cada niño, también es de suma importancia que, debamos estar bien preparado cultural, científica y tecnológicamente para un mejor desempeño laboral, lo afirma Davini, M. (1997) cuando dice “a mayor  educación del maestro mayor serán los beneficios en el proceso de desarrollo educativo y cognitivo de sus alumnos”. Y no hay escusas, actualmente encontramos múltiples plataformas virtuales que están al acceso de todos.

Así mismo el reto de considerar al alumno desde todas sus dimensiones  y de manera integral, es de suma importancia desde que el alumno inicia su proceso escolar hasta que sale. El trabajar con seres humanos le da seriedad a la labor educativa y de gran responsabilidad para el docente, recordemos que  “Educar es formar un ser totalmente integrado tanto en el aspecto individual como en el social” (Merani, 1958). Desarrollar las dimensiones: cognitiva, comunicativa, social, valorativa y práctica (De Subiria, et al, 2009) de manera integrada nos da la seguridad que estamos formando integralmente al estudiante, misión de la educación peruana.

Otro de los retos es la búsqueda de la madurez personal que todos los docentes debemos alcanzar,  para poder desarrollar al máximo nuestras cualidades profesionales en la labor misma, entendiendo que desde siglos el docente ha sido y sigue siendo modelo de nuestros alumnos. Nuestro equilibrio emocional y autoimagen que proyectamos es crucial para su observación e imitación. Siendo esta función inherente del que educa, debemos buscar humanizar a la sociedad a través de la escuela lo que nos llevaría al desafío de priorizar el desarrollo de los estudiantes antes que el aprendizaje, esto pasa por estimular su desarrollo físico, espiritual, emocional, intelectual, ético  y social.

Finalmente se necesita que maneje adecuadas estrategias de evaluación acordes a las nuevas estrategias de enseñanza para lograr estrategias de aprendizaje que permita al alumno seguir aprendiendo fortaleciendo su autonomía en el aprendizaje.

 

Conclusión

Ir de la mano con los avances y cambios vertiginosos de la sociedad del conocimiento atendiendo a las nuevas demandas sociales es deber de todo docente que ejerce la docencia para lograr los cambios esperados y sobre todo lograr el bienestar general de la humanidad. Queda claro entonces que el éxito de los aprendizajes escolares está también en nuestras manos, por tanto hay que procurarnos el desarrollo de distintas competencias profesionales y cualidades personales y sobre todo asumir nuestro compromiso con ética y profesionalismo. En ese sentido, y a manera de conclusión, lo importante es comprender los retos señalados anteriormente a fin de llevarlos a la praxis en la búsqueda del desarrollo de competencias que favorezcan el aprendizaje continuo y autónomo en nuestros alumnos, haciendo uso de los recursos que sean necesarios, especialmente tecnológicos. Y que no sea un mero “debe ser” a nivel de políticas educativas del gobierno sino que sea más que voluntad para con esfuerzos comunes con la docencia lograr la calidad tan buscada, y hasta hoy no lograda.
 

Referencias

-Davini, M. (1997). La formación docente en cuestión: Política y Pedagogía. Buenos Aires. Paidós.

-DE ZUBIRÍA, J. et al (2009). Los ciclos en la educación. Bogotá: Cooperativa Editorial del Magisterio

-Martiniano R. Perez (2011). Aprender a Aprender en la Sociedad del conocimiento  editorial Conocimiento S.A. 3ra. Edición.

-MERANI, A. (1958). Nuestros hijos, esos desconocidos. Buenos Aires: Editorial Alfa

 

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