Entrevista a Luciano Román Medina

Luciano Román Medina recientemente investido Doctor en Planificación e Innovación Educativa por la Universidad de Alcalá de Henares (España) por la tesis titulada “Estatus de la profesión docente en el nivel de educación escolar básica en el municipio de Carapeguá, Paraguay, desde la percepción de los miembros de la comunidad educativa”, de la cual obtuvo la calificación de Sobresaliente Cum Laude, nos presenta las principales conclusiones a las que ha llegado con su trabajo. Actualmente el Dr. Román Medina es director de posgrado en la Universidad Católica Unidad Pedagógica de Carapeguá (Paraguay), donde también ejerce de docente, y colabora en actividades de desarrollo comunitario en la población de Carapeguá. Es, además, miembro de la RedAGE.

¿En qué consistió la Tesis Doctoral que presentaste?
La tesis trata sobre el estatus de la profesión docente ejercida en el nivel de educación escolar básica. Es una investigación de enfoque mixto en la que exploro la percepción que tienen los docentes, los padres de familia y los estudiantes del municipio de Carapeguá sobre la profesión docente.

¿Cómo surgió la idea de investigar sobre el estatus de la profesión docente?
En los últimos años, el estatus de la profesión docente ha captado el interés de los investigadores, principalmente por la posible relación que guarda con la calidad educativa expresada en términos de aprendizaje o logros de los estudiantes. Esta afirmación es respaldada por los buenos resultados que han logrado los estudiantes de países como Finlandia y Singapur en las pruebas PISA. Según los analistas de temas educativos, en estos países la docencia goza de una alta reputación o prestigio, y los jóvenes antes que pertenecer a cualquier otra profesión, sueñan con ser docentes, posibilitando así seleccionar a los mejores para la docencia.
Por otro lado, en Paraguay el panorama es diferente porque se percibe cierto descontento y desmotivación entre el profesorado, problemas como la escasa valoración de la sociedad hacia el trabajo que realizan los maestros, la precariedad, la sobrecarga laboral, la  poca remuneración en la profesión… son temas recurrentes en las reuniones de los profesores. Sin embargo, esta situación no se da solamente en Paraguay, sino en la mayoría de los países latinoamericanos, donde la docencia se asocia con pobreza, poca cualificación profesional, falta de prestigio, etc. Así surgió el interés por investigar sobre el tema.

¿Cuáles fueron las conclusiones más destacadas de tu investigación?
El estatus de la profesión es un tema bastante complejo, y al estudiarlo ocurre lo que pasa en la mayoría de las ciencias sociales: no se puede ser tan exacto o categórico, sino más bien se puede hablar de aproximaciones.
Según los sociólogos y estudiosos de las profesiones, existen varios factores que influyen a la hora de valorar el estatus de una profesión. Entre estos factores se encuentran el ingreso económico de la profesión, la formación académica de los integrantes de la profesión, la clase social, la competencia o la forma como llevan a cabo los profesionales su trabajo, la importancia que la sociedad concede a la labor desplegada por la profesión, entre otros.
En la investigación se evidenció que existen diferencias en la percepción o la forma como valoran los profesores, los padres de familia y los estudiantes a la profesión docente. Los maestros en su mayoría consideran que su profesión tiene un estatus medio-bajo, en cambio los padres de familia sostienen que es medio-alto; y por último, casi todos los estudiantes ubican a la docencia en un nivel alto en estatus.
Esto concuerda con varios estudios internacionales que llegaron a la conclusión de que los docentes creen estar afectados por una falta de reconocimiento profesional, cuando en la percepción de otros sectores sociales no es así (padres de familia, estudiantes…). En este sentido, es importante mencionar que los sociólogos hablan de un estatus subjetivo (lo que yo pienso de mi estatus), y de otro estatus objetivo (lo que la sociedad piensa de mi estatus). Estos dos tipos de estatus generalmente no concuerdan entre sí, y es lo que se evidenció en mi investigación.

¿Ha permitido tu investigación averiguar a qué se deben estas diferencias de percepción?
Estas diferencias podrían atribuirse a varias situaciones como la jerarquía de valores de cada persona, sus circunstancias particulares, así como el tipo de comparación que se hace.  Con respecto a la jerarquía de valores, esto hace referencia a que si una persona pone en su vida en primer lugar los bienes materiales o el dinero y califica a la profesión de este punto de vista, el estatus de la docencia tenderá hacia abajo, por qué, porque los docentes perciben un salario relativamente bajo. Sin embargo, otra persona que pone en primer lugar el altruismo, la importancia que implica la labor de educar, el estatus de la docencia tenderá hacia arriba.
En cambio, las circunstancias particulares que rodea a cada persona también pueden influir en su valoración. Por ejemplo, hay diferencias en la forma de valorar entre un padre de familia profesional, y otro que apenas terminó la educación primaria. Este último, juzga a la docencia desde abajo; en cambio, el profesional lo hace desde arriba y con una visión más crítica. Esta situación se nota en la percepción más negativa o baja que tiene la gente de la zona urbana (de más estudios), y la valoración más alta de la gente del campo (de menos estudios) hacia la profesión docente. Por otra parte, los docentes que quizá son influidos por la problemática que enfrentan en el ámbito laboral, otorgan una valoración medio-baja a su profesión.
Por último, el estatus de la profesión docente depende del tipo de comparación que se haga, es decir, si se compara con la profesión de médicos, abogados, administradores de empresas…, la docencia se sitúa en un nivel inferior en estatus; pero si se compara con la profesión de policías, el estatus es alto; en cambio, frente a los enfermeros los docentes están un nivel relativamente similar. Algunos autores consideran que los docentes quizá otorgan a sí mismos una calificación baja porque se comparan con profesiones tradicionales o con mayor trayectoria.

¿Y tú, a qué conclusión has llegado?
No se puede afirmar categóricamente que el estatus de la profesión es alto, medio o bajo. Como se trata de una percepción, de una valoración personal, cada persona realiza un juzgamiento influida por sus circunstancias particulares: formación académica, jerarquía de valores, edad, etc. No obstante, sí se puede hablar de tendencias, para los maestros el estatus de su profesión es medio-bajo, para los padres de familia es medio-alto, y para los estudiantes el estatus es alto. Haciendo una generalización, se podría sostener que el estatus de la docencia se sitúa en un nivel medio, fluctuando hacia abajo y hacia arriba, según las fuentes informantes.

¿Qué recomiendas para que la profesión docente gane un mayor estatus?
Teniendo en cuenta los resultados de la investigación, considero que  primero debe haber desarrollo profesional, porque no se puede hablar de un estatus elevado cuando la formación de los docentes es baja, y si no se ve resultados en el aprendizaje de los estudiantes. Además, ser docente en la actualidad, no es lo mismo que 20 o 50 años atrás. Hoy, la labor del docente es mucho más compleja: exige manejo de tecnologías y actualización permanente para estar a la última y en concordancia con una sociedad cambiante.
Por otro lado, es importante que se lleve a cabo un sistema de selección docente más riguroso y objetivo. Se piensa que el trabajo del docente puede realizar cualquier persona; sin embargo, para ser maestro se requiere de una alta vocación, conocimientos, actitudes, formación ética y humana. En este sentido, se debe implementar una selección más rigurosa, por un lado, para los que van a estudiar la carrera; y por otro lado, a los que entrarán a trabajar en el sistema educativo. Hay que eliminar el nepotismo en la educación, la influencia de los partidos políticos en el nombramiento de docentes, que al final solo contribuyen a empeorar la imagen de la profesión.
Asimismo, es bueno implementar un sistema de incentivos a los docentes, porque es difícil lograr grandes resultados educativos, si el profesorado se siente desmotivado o se desenvuelve en un entorno precario y con una sobrecarga laboral. Por ejemplo, se puede pensar en incentivos a los profesores que se destacan, ya sea por su capacitación permanente o por los logros obtenidos con sus estudiantes. En la investigación se evidencia cierto malestar en los docentes porque se les mete a todos en una misma bolsa, o sea, uno puede ser especialista con formación de posgrado y lograr grandes resultados con sus alumnos, pero al final termina ganando igual o casi lo mismo que otros colegas que no reúnen estas características, no se premia el esfuerzo.
No puede faltar la innovación pedagógica, que implica cuestionar la propia práctica y cambiar la forma de concebir y encarar la educación desde dentro de las escuelas. Por ejemplo, se puede pensar en escuelas más abiertas a la sociedad, abiertas para romper el encierro de las aulas y abiertas para recibir a otros actores sociales que pueden colaborar en la educación. En definitiva, se trata de formar comunidades de aprendizaje, donde se involucren a diversos agentes de la sociedad. Esto podría ayudar no solo a obtener mejores resultados, sino a mejorar la imagen de la profesión, porque a menudo se opina superficialmente sin saber la realidad que viven los maestros.
Otro aspecto muy importante es la aplicación de un código de ética, ya que ser docente implica llevar un estilo de vida dentro y fuera de la institución educativa, ser modelo o ejemplo para las demás personas, ser coherente. Además, los aspectos negativos de la profesión son los más difundidos y basta que una pequeña cantidad de docentes sea protagonista de algún acto reprochable para salpicar a todo el grupo. Por eso, es importante regirse por un código de ética, como ocurre en otras profesiones.
Y para captar a los candidatos más adecuados e idóneos para esta noble profesión, una campaña de atracción hacia la carrera. Es imprescindible realizar una campaña de concienciación o atracción hacia la carrera, donde se muestre el lado más amable de la profesión: la importancia de ser docente, los beneficios, los valores y las virtudes que envuelven a esta carrera. Estas medidas de atracción resultan muy importantes, porque la selección adecuada resulta difícil cuando no se cuenta con la cantidad requerida de candidatos.
Por último, para dar más profundidad al tema, debo recalcar que los cambios en la profesión provendrán de los propios docentes, desde abajo, y es un error esperar que todo venga de arriba o desde el Estado. Indudablemente, el Estado tiene una gran cuota de responsabilidad; pero el solo hecho de invertir más dinero en educación (no está mal) no garantiza la obtención de mejores resultados, al menos en términos de aprendizaje.

Entrevista realizada por Aleix Barrera-Corominas (Noviembre 2017).

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