Entrevista con el Luis Manuel Hernández Govea, Secretario Académico de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco

El Dr. Luis Manuel Hernández Govea es Licenciado en Economía, Maestro en Administración Pública y Doctor en Educación. Es Profesor-Investigador de Tiempo Completo en la División Académica de Ciencias Económico-Administrativas de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, de la cual fue Director durante el periodo 2019-2022. Actualmente se desempeña como Secretario de Servicios Académicos, donde participa en diversas comisiones y proyectos innovadores en educación.

Cuenta también con una amplia experiencia en la gestión pública y ha ocupado cargos directivos tanto en el gobierno del Estado de Tabasco como en el DIF estatal. Es miembro activo del Colegio de Doctores en Educación y del Colegio de Economistas de Tabasco. Posee diplomados en áreas como docencia, bienestar, género y finanzas, y ha participado en numerosos cursos de formación continua en pedagogía y emprendimiento. Como autor y coordinador, ha contribuido a publicaciones y libros en temas de educación, sustentabilidad y desarrollo social, además de ofrecer conferencias en ámbitos nacionales e internacionales.

Desde el inicio de su gestión, ¿Cuáles fueron los principales retos que identificó en la Secretaría Académica que debían ser atendidos de manera prioritaria?

Me siento muy distinguido por esta charla de muchas reflexiones en materia educativa, pues como docentes que somos, a final de cuentas maestros frente grupo, es nuestra pasión la educación, la docencia y hace ya casi cuatro años que me hace la invitación formal el rector para ser parte de su equipo aquí en la Secretaría de los Servicios Académicos, y en principio dándome a la tarea de revisar cuál va a ser mi plan de trabajo como Secretario de los Servicios Académicos y encuentro de entrada que hay un modelo educativo que ya tiene 20 años vigente, entonces, de acuerdo a lo que pasó con la pandemia y los nuevos tiempos muy digitales y a la Nueva Escuela Mexicana había prácticamente la necesidad de actualizarlo.

Para actualizar ese modelo educativo también tuve que revisar, en el caso de las áreas que tienen que ver con la salud, los campos clínicos, y para tener acceso a los campos clínicos en el área de enfermería, de medicina, etcétera, necesitamos una certificación que da la Secretaría de Salud que se llama opinión técnica favorable. Igual fue todo un trabajo de muchos meses con las áreas de salud para que hoy nuestros estudiantes por ley tengan acceso importante a los campos clínicos, es decir, para hacer sus servicios, sus prácticas en los hospitales.

De inicio esa fue la visión de un plan de trabajo, que había que actualizar el modelo educativo y todo lo que esto implica, porque tiene muchas aristas, no era nada más hacer una base de datos, sino también ver hacia dónde queremos llegar con ese modelo y con todos los implementos de la Nueva Escuela Mexicana.

Específicamente ¿Qué medidas concretas se implementaron para poder atender esos retos?

Fueron muchas medidas, especialmente el trabajo en equipo, trabajar en equipo con maestros de todas las disciplinas, un grupo interdisciplinario fue muy importante para llevar a cabo todo este trabajo.

¿Qué cambios o mejoras logró a partir de esas acciones iniciales?

Hoy en día, todos los trabajos los tenemos prácticamente ya realizados, el modelo educativo está autorizado por el Consejo Universitario. ¿Qué estamos haciendo en este momento? ¿Que se desprende del modelo? La actualización de 33 planes y programas de la parte de pregrado, ahí ya los llevamos prácticamente a un 50% y es lo que estamos haciendo en este momento, la actualización de nuestros planes y programas de acuerdo con el nuevo modelo educativo.

Desde su experiencia como secretario, ¿Qué habilidades de gestión considera que fortaleció al enfrentar estos retos?

Pues prácticamente trabajar en equipo con los maestros, el trabajar respetando la dignidad del profesor y siendo muy inclusivos en este trabajo, porque era un trabajo que tenía que salir de la base de la universidad, de los profesores frente a grupo, porque somos los que realmente hacemos la universidad día a día, somos los que tenemos que enfrentar todos los días los retos y las oportunidades que nos va ofreciendo la educación. Entonces desde ese punto había que gestionar el trabajo motivacional con los maestros que están frente al grupo, que son los que tienen el pulso de lo que está pasando en la universidad, para que todas esas necesidades fueran incluidas y plasmadas en estos nuevos planes y programas.

¿Cómo influyeron esas decisiones en la dinámica académica y administrativa dentro de la institución?

Creo que están influyendo, estamos construyendo todavía esta parte y están influyendo de manera positiva, porque al final el propósito este año, a finales de este año, es que todo nos lleve a una actualización de excelencia académica y donde estemos a la vanguardia a nivel nacional con nuestros programas y nuestros planes de estudio.

¿Qué lecciones aprendió de esa etapa inicial que hoy siguen guiando su gestión?
Para mí lo más importante es el respeto a la dignidad del profesor, convivir con nuestros profesores, alrededor de 200 profesores, ha sido una de las cosas más importantes a nivel personal, conocer al profesor, escucharlo, tratarlo y respetar sus ideas, porque también trabajar con 200 profesores, cada quien tiene su razón y su forma de ver la educación y conjuntar todos esos esfuerzos fue un reto muy importante, pero también una satisfacción personal de que hoy puedo decir que cuento con la amistad y el afecto de todos estos profesores que son los que están construyendo la universidad, la nueva escuela mexicana.

Finalmente, a partir de sus retos, ¿Qué áreas considera que aún requieren atención para consolidar la gestión académica a largo plazo?
Bueno, yo soy una gente de fe, soy un creyente y si Dios me da la salud y la vida, considero que este año terminando la reestructuración de planes y programas, tenemos un reto las universidades públicas que es atender a los grupos neurodivergentes, ya los tenemos en la universidad, pero no tenemos un programa que pueda atender específicamente estos casos, autismo, déficit de atención, etc. Etc. Estamos atendiendo el ámbito de la salud mental mediante un programa especializado y a través de los consultorios psicopedagógicos, pero la parte neurodivergente tenemos que diseñar dos cosas, una, contar con el instrumento de evaluación especial para esos casos, ya que no lo tenemos y dos, concientizar al profesor que sepa qué hacer, no vamos a ser todos psicólogos, ni vamos a ser un psicólogo por maestro, pero sí tenemos que tener esa sensibilidad para poder enfrentar esa situación cuando en un momento determinado un chico o una chica presente una situación de crisis. Eso creo que es la prioridad de la universidad pública en estos momentos, después de que nosotros como Universidad Juárez Autónoma de Tabasco terminemos de actualizar nuestros planes y programas y creo que inmediatamente debemos de trabajar o a la par debemos de trabajar los grupos neurodivergentes, es una gran necesidad.
 

Guadalupe Palmeros y Avila
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco

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