Entrevista a Santiago Buitrón, especialista en Gestión del Patrimonio Cultural

Santiago Buitrón Chávez es Doctor en Patrimonio Cultural por la Universidad de Jaén (España). Tiene un Posgrado Internacional en Políticas Culturales de Base Comunitaria, por FLACSO (Argentina), así como también un Diplomado en Gestión del Patrimonio Cultural, por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Es Máster en Educación, por Newport University, California (Estados Unidos) e Ingeniero en Comunicación y Producción de Artes Audiovisuales, por la Universidad Iberoamericana del Ecuador.

Consultor, Educador, Comunicador, Investigador Patrimonial, Activista Sociocultural con experiencia en temas de políticas públicas para el sector educativo, comunicativo y organizacional a través de proyectos dentro de los cuales ha participado en ejes de creación, conceptualización, aplicación de metodologías de investigación cualitativa-cuantitativa, monitoreo, evaluación y análisis de resultados e impactos. Presidente del Comité Científico, Creador y Productor del Congreso Internacional de Patrimonio Vivo Comunitario y Encuentro de Turismo Festivo “Runa Mashka”, en Ecuador

Destaca su activismo como Coordinador Regional de la Red de Gestión Cultural Comunitaria AWASQA, tejido sociocultural organizativo con presencia a nivel hispanoamericano.

Tiene experiencia en administración pública, en docencia para instituciones de educación superior y en gestión integral de educación formal y no formal. Ha publicado artículos sobre temas de Investigación, educomunicación, género, saberes ancestrales, gestión sociocultural, patrimonio y museología. Ha editado, además, libros de gestión empresarial.

Conferenciante a nivel nacional y de toda Hispanoamérica en temas de Educación, Comunicación Alternativa, Cosmovisión Andina, E-Learning/B-Learning, Patrimonio, Fortalecimiento Organizacional y Gestación Cultural.

¿En qué consiste el Congreso Runa Mashka?

El Congreso Internacional de Patrimonio Vivo Comunitario y Encuentro de Turismo Festivo “Runa Mashka”, es una coproducción sociocultural de la Red de Gestión Cultural Comunitaria AWASQA, la Corporación Cultural Etcétera y GREIVAG (Empresa Operadora de Turismo), que tiene el aval académico de la Universidad de las Fuerzas Armadas – ESPE, sede Latacunga, del Instituto Superior Tecnológico Cotopaxi, además del Área de Letras y Estudios Culturales de la Universidad Andina Simón Bolívar, así como un importante acompañamiento institucional de la representación en Ecuador del  Consejo Internacional de Museos (ICOM).

¿Qué es lo que le da el carácter de único al Congreso Runa Mashka?

El Congreso Runa Mashka, protegido con derechos de autor, es un congreso único por el hecho de que se articula mediante dos motivantes de acción: teórico científico y empírico pragmático, que se desarrollan mediante ponencias y conferencias impartidas por profesionales de relevancia de varios territorios de Hispanoamérica, así como también a través de la narrativa de vida de portadores del patrimonio; así, los primeros días son teóricos magistrales y el día final corresponde a una práctica experiencial escénica bajo la exposición de fiestas populares y de muestras representativas de saberes ancestrales de alto impacto turístico, por lo que para el cierre se tienen más de 100 exponentes, entre artistas y portadores de patrimonio en un gran círculo de aprendizaje a través de la experiencia festiva.

¿Cuál es el eje fundamental del Congreso?

Para determinar un eje fundamental se partiría de la base del Congreso precisamente desde lo que se está trabajando en cuestión del patrimonio cultural, pero claro, hay que destacar que, al momento de hablar de patrimonio vivo comunitario se vinculan algunos otros elementos que componen las dinámicas de convivencia social a nivel mundial haciendo alusión, por ejemplo, a las culturas, a las sociedades, a la educación, a la comunicación, e incluso a procesos creativos dentro de los diferentes tiempos de existencia de las civilizaciones.

Como tema base se puede hacer referencia al patrimonio vivo pues, citando a la UNESCO, nos hace un acercamiento al patrimonio cultural que podríamos tomarlo ya como una conceptualización académica que da la línea de investigación para nuestro Congreso; pero, no menos importante está el tema del turismo, por lo que también vendría, a complementarse otro eje a través de la actividad turística como tal. A esto se suma que, como somos parte de un conglomerado que coexiste desde un territorio que convive en comunidad por excelencia.

Siendo así, tendríamos 3 ejes fundamentales: el patrimonio vivo, el turismo como tal y la base comunitaria, que da identidad a nuestros territorios, porque a partir de ello se generan y se van reproduciendo los legados, las herencias, que luego vienen a consolidarse en tradiciones y costumbres que, a través de una cierta catalogación sistemática, se reconocen como patrimonio.

Esto de manera general, pues la ecuación de legados-patrimonio involucra muchos procesos internos, pero justamente para ello es el Congreso, como espacio de discusión de lo que se produce y de lo que generan las sociedades, a través de importantes reflexiones que hemos tenido con exponentes y participantes de toda Hispanoamérica. Actualmente pasamos ya la segunda versión en noviembre, y dentro de ello, cada vez nos vamos dando cuenta de que posiblemente existe la certeza de que al hablar de Patrimonio nos limitamos porque el entendimiento desde lo occidental y el saber desde el originario nos confirma que este vocablo como tal no alcanza a manifestar todo lo que conlleva un legado, sino que hay una sensación un sentimiento que nos pertenece como seres de estos de estas tierras que abarca mucho más que la concepción formal del patrimonio cultural, de ahí que como un enlace de la institucionalidad se motiva a la aplicación de procesos de educación patrimonial como para lograr una homologación de los saberes en relación a los contextos en donde se desarrollan dinámicas de gestión del patrimonio cultural.

En relación a la educación patrimonial, ¿cómo distinguirla de la educación en general?

Aquí cabe puntualizar a la educación en general, como aquella dinámica de transferencia de información y conocimientos que se presentan en un proceso de enseñanza-aprendizaje; así distinguimos a la educación patrimonial por ser una educación especializada en patrimonio cultural, redundando, y claro, tendríamos que establecer un antecedente de dónde surge esta especialización. Así tenemos que, a finales de 1972, luego de haberse establecido la Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, se determinaron de manera formal definiciones y conceptos sobre términos que resultaban de amplio uso dentro del campo del patrimonio a nivel global en un intento de homologar las acepciones sobre el tema y así estructurar de manera clara este Convenio, que sirve de base para la generación de políticas de protección, de mantenimiento y gestión de espacios, sitios, productos y legados que son considerados como patrimoniales en diferentes territorios del mundo.

Dentro de los aspectos más importantes de esta Convención se determinó que urgía alentar a las naciones a garantizar la protección de los patrimonios a través de estrategias de comunicación, educación, investigación, formación y sensibilización de los públicos; a través de este conjunto multidisciplinar es que surgió el concepto y término de Educación Patrimonial.

Y es que el patrimonio cultural tiene un amplio potencial para servir de insumo didáctico como parte de la educación patrimonial, por lo que siendo un ente pedagógico motiva el entendimiento de los contextos que visibilicen condiciones sociales que provoquen una identificación y un sentido de apropiación para las comunidades impulsando un fortalecimiento de la convivencia continua, para proyectarse prospectivamente, como producto de los saberes y creaciones humanas que están en constante producción en el entorno comunitario.

¿Qué espacios son efectivos para la gestión de la educación patrimonial?

Los museos son espacios por excelencia para la gestión de la educación patrimonial, pues es el sitio en donde se puede mediar entre la comunidad, el legado propio y públicos externos que participan de la experiencia museística.

Y es que, hay una relación entre educación patrimonial y la experiencia museística en base al hecho de que, al hablar de lineamientos educativos especializados en patrimonio cultural, uno de los territorios donde se pone mayor énfasis es precisamente en los museos, tal como lo mencionan Zavala y Roura, pues constituyen el espacio en el cual se produce el encuentro discursivo, descriptivo, técnico y social entre el legado y el conjunto humano que ha heredado aquellos elementos históricos, creativos y naturales que pueden ser tangibles o intangibles; este experimentar no se reduce a un entorno cerrado físicamente, de tal forma que la delimitación se abre hacia los espacios museísticos, con lo que se plantean varias posturas dentro de lo que se considera un museo, de manera básica, con la posibilidad de generar nuevas concepciones del término.

Desde el punto de vista institucional internacional se distingue el Programa Mundial de Educación Patrimonial, implementado en 1994 por la UNESCO, que permite tener una referencia a manera de pautas de contenidos y en cuya página web se encuentran documentos técnicos (guías y catálogos), entre los que destacan un Paquete de Materiales Didácticos para Docentes; se hallan también una sección de foros, acceso a una breve producción audiovisual temática y referencias a procesos de formación para docentes en comunicación para el patrimonio, además de un área destinada a los voluntariados.

Esta postura general, determina lineamientos generales en educación patrimonial que podrían ser tomados como base para la contextualización de los procesos educativos desde perspectivas museísticas locales y específicas. Es por ello que, al hacer una revisión de los procesos formativos inmiscuidos dentro de espacios museísticos, se tiene una relación evidente con la experiencia del visitante en sí, lo que constituye un indicador de percepción del aprendizaje dentro de un territorio patrimonial con el cual se ha tenido una experiencia que induce a profundizar más en el conocimiento de estos sitios y de la función con la que cumplen, ya sea dentro de sus discursos patrimoniales o también en sus muestras, exhibiciones y acciones culturales.

¿Cómo se pueden fortalecer los procesos de educación patrimonial?

Se resalta la educación patrimonial inmersa en todo espacio museológico, pues haciendo una analogía la didáctica está en los elementos de exhibición y su museografía, la pedagogía está en el discurso con el cual se presenta la muestra, y el concepto de patrimonio en sí es el que debe estar inmiscuido y reforzado de forma integral y transversal en todo el proceso de creación y montaje de lo que se quiere presentar por cada temporada.

La educación patrimonial, por lo tanto, se fortalece, desde la base comunitaria a través de elementos naturales, simples, básicos, habituales y cotidianos, es decir, a partir de una sistematización de la coexistencia social y del objetivo común de visualizar el aporte en información, conocimiento y experiencias vitales, que nacen desde las convivencias humanas; de manera específica aludiendo a costumbres, tradiciones, legados y patrimonios.

En resumen, a través de la educación patrimonial tiene sentido la cualidad indiciaria, selectiva y dominante, de la mirada de una comunidad hacia sus legados, una visión que no está estructurada ni por la museología, ni por el saber especializado en arte y las culturas populares, ni por las técnicas de restauración y conservación, ni por la ciencia de la antropología, sino por un “saber”, que evoluciona, que se alimenta de más saberes,  de más “educaciones”, de forma sistemática, adquirida y ejercitada en la práctica de la convivencia social.

Así es, al hacer referencia a “las educaciones” resulta importante reconocer dinámicas de transferencia de saberes de forma generacional. Al respecto ¿cómo proteger estos conocimientos?

Cabe puntualizar que al hablar de “las educaciones” se hace referencia a las diferentes formas en las cuales se transfieren los saberes, de generación en generación, dentro de las comunidades; así, el proceso de enseñanza-aprendizaje, si bien parecería que es un ciclo repetitivo de transmisión de educador a educando, con cierta retroalimentación, siempre consta de un elemento local, que contextualiza al sistema, de tal manera que cada territorio tiene una dinámica propia de educar a sus generaciones. Puede haber muchas semejanzas, pero también se espera un elemento diferenciador que haga única la manera de evocar la permanencia de los conocimientos propios de un espacio social.

Si me preguntan ¿cómo proteger estos conocimientos?, sugeriría una estrategia fundamentada precisamente en la educación patrimonial con un contexto local y propio, es decir, primero entendiendo las dinámicas sociales de un espacio, las expresiones creativas, las lenguas y los diálogos de interacción que se producen entre territorios vecinos; es decir, bajo un profundo acercamiento a sus cosmovisiones, de tal manera que haya un entendimiento prioritario de una realidad muy delimitada a lo propio, a lo mío, a lo de mi comunidad, para luego generar acciones en proyección a lo que se había mencionado anteriormente sobre estrategias de comunicación, educación, investigación, formación y mediación hacia los públicos, justamente para la protección, mantenimiento y gestión de espacios, sitios, productos y legados intangibles que son considerados como patrimoniales dentro de una comunidad.

 

Esperanza Castro de González Ph.D.
ECUADOR

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