Entrevista a Eugenio García Alegre

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Eugeni García Alegre es director del Programa para la reforma del sistema de evaluación de la educación no universitaria de Cataluña. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, catedrático de enseñanza secundaria e inspector de educación. En la universidad Pompeu Fabra fue vicegerente de economía y recursos, y ha sido profesor de gestión pública y gestión educativa, y profesor del Máster de Gestión Pública UAB-UPF-UB-ESADE. En el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya impulsó y fue responsable del proyecto de autonomía de los centros educativos, y ha sido subdirector general de Centros y de Organización y Calidad de los Centros Educativos, y miembro del Consejo Escolar. Ha publicado diferentes trabajos en el ámbito de la educación y la gestión pública.

 

1. ¿Es la autonomía de las instituciones educativas un factor  necasario para la mejora de los resultados educativos?

Primero me gustaría matizar algunas cuestiones: a) la autonomía para gestionar un centro educativo es relativa. b) A mayor margen para tomar decisiones, mayor nivel de autonomía pero también mayor responsabilidad. c) Tener capacidad de decisión no implica necesariamente utilizarla. Por lo tanto, tan importante como el nivel de autonomía es su uso profesional al servicio de la educación de todo el alumnado.

La autonomía de los centros educativos se puede situar en dos escenarios alternativos. En el primero, los centros compiten entre ellos y, por lo tanto, la autonomía puede producir una mayor segregación del alumnado. El segundo escenario, busca una "igualdad equitativa de oportunidades", se caracteriza por la cooperación entre las escuelas para alcanzar el reto de mejorar los resultados educativos globales y la no-segregación del alumnado. Mis comentarios están referidos a entornos próximos a una política educativa de igualdad de oportunidades que persigue, como mínimo, el éxito educativo básico de todo el alumnado.

Existe una línea de pensamiento (A.Bolivar, X. Bonal, V. Espínola, J. Gairín, A. Marchesi, A. Schleicher...) que considera a la autonomía como un factor necesario y potencialmente útil para mejorar los resultados educativos de todo el alumnado, planteamiento que comparto.

 De las evaluaciones sobre los resultados educativos de los centros escolares efectuadas por diferentes instituciones en Latinoamérica, países de la OCDE y en particular en Cataluña aportan evidencias, a mi entender, suficientes para afirmar que la autonomía de los centros incide positivamente en la educación del alumnado y en la equidad, si la Administración Educativa fija objetivos y hay una discriminación positiva en la asignación de los recursos entre las escuelas.

Por lo tanto, a la cuestión de si la autonomía es un factor necesario para el éxito educativo, en mi opinión no es condición suficiente, pero sí que es útil y, por lo tanto, necesaria para la mejora, sin olvidar que es un instrumento y no una finalidad. Los resultados educativos del alumnado es la síntesis de múltiples factores y variables y, en cada caso la importancia de cada una puede ser diferente y cambiante en el tiempo.

 

2. ¿Qué incidencia tienen los modelos educativos centralizados y burocráticos sobre la autonomía institucional?

La gestión centralizada y muy detallista impide dar respuesta a la diversidad de alumnos, familias y entornos que tienen las escuelas. Desde mi perspectiva, los poderes públicos externos a las escuelas deben acordar con los centros educativos objetivos (retos), dotarlos de recursos (según las posibilidades, dimensión y complejidad del centro y su alumnado), efectuar un seguimiento y evaluar la aplicación de su plan y sus resultados. Se ha de facilitar y potenciar que los centros con sus profesionales, y la participación de la comunidad educativa, puedan establecer libremente las estrategias más idóneas para conseguirlos, organizar el centro, determinar el uso de los recursos, ..., todo orientado a promover el éxito de su proyecto educativo. Cuando una institución externa fia el qué, el cómo, ..., en definitiva todo o casi todo, está potenciando un centro y unos profesionales no responsables de los resultados educativos de los alumnos. En el límite, los planteamientos centralizados incentivan la responsabilidad de aplicar los procesos y la irresponsabilidad sobre los resultados, ahogan la iniciativa y la innovación, y transforman a los profesionales de la educación en trabajadores de una cadena de producción, con visión parcial y nunca táctica y menos estratégica.

Los modelos educativos centralizados o burocráticos dificultan e incluso pueden impedir una autonomía institucional mínima.

 

3. ¿Qué tipo de autonomía institucional requieren los centros educativos para aumentar la calidad de la educación?

Para poder responder a esta cuestión, primero deberíamos establecer qué entendemos por calidad. Desde mi perspectiva, la calidad de una escuela se mide a través del nivel de satisfacción que genera en relación con las expectativas del alumnado y/o las familias, y de la sociedad.

Para mí, es muy difícil, por no decir imposible, poder dar respuesta a las expectativas del alumnado, sus familias y el entorno social más inmediato y lejano sin autonomía.

Si queremos mejorar hemos de dar margen de decisión a los equipos de profesionales de la educación de cada escuela, en el marco de un plan concreto que desarrolla un proyecto educativo de centro, orientado a satisfacer las expectativas del alumnado y de la sociedad. La confianza en la escuela es fundamental, pero también lo es su seguimiento y evaluación.

De acuerdo con el conocimiento existente y la experiencia acumulada, me atrevo a formular la siguiente relación: la calidad de un centro educativo será mayor cuanto mayor sea su autonomía pedagógica, pero también organizativa y de gestión de los recursos, especialmente profesorado, incidiendo positiva o negativamente en la competencia y la profesionalidad de la dirección y el profesorado del centro educativo. Tan importante como el grado de autonomía es la competencia profesional y la calidad humana de su dirección y profesorado. Sin olvidar la relevancia del compromiso y la implicación de la comunidad educativa, especialmente de las familias.

 

4. Una mayor autonomía institucional de los centros educativos...¿Qué implicaciones tiene en la relación centros educativos-Administración Educativa?

A la Administración Educativa, sea cual sea la autonomía de los centros, le corresponde la responsabilidad global del funcionamiento del sistema educativo, establecer normas generales, el currículum mínimo, los objetivos educativos de país, las políticas educativas, conseguir y administrar los recursos necesarios para desarrollarlas y conseguirlos, y por último el seguimiento y la evaluación. En aras a la utilidad de la evaluación es interesante que la ejerza un ente autónomo del órgano gestor.

La autonomía institucional de los centros comporta repensar quién decide qué y cómo deben ser las relaciones entre los centros autónomos y la Administración Educativa.

En mi opinión, podemos diferenciar dos ámbitos de decisión autónoma y uno compartido:

  •  A la Administración Educativa le corresponde proponer los objetivos de país en cada escuela, cumplir con los acuerdos adquiridos con los centros de dotación de recursos y de apoyo, y fijar el sistema de seguimiento y de rendición de cuentas de los centros.
  • Al centro le corresponde la escolarización, la calidad de la educación impartida en el centro de acuerdo con los recursos asignados, decidir autónomamente algunos objetivos propios, pensar en las estrategias para conseguir todos los objetivos y gestionar los recursos con autonomía, equidad, eficacia y eficiencia.
  • Al centro educativo conjuntamente con la Administración educativa le corresponde concretar los objetivos, márgenes de autonomía y recursos.

En un entorno de centros autónomos, éstos adquieren la categoría de "terceros" con responsabilidad, con los que la Administración ha de cumplir sus compromisos para que luego pueda pedir rendición de cuentas y actuar en consecuencia. No es fácil, pero es posible y funciona. Al menos ésta es mi percepción a partir de la experiencia en Cataluña.

 

5. ¿Es posible impulsar una autonomía institucional sin realizar reformas educativas más amplias?

El paso de un modelo centralizado a otro con centros autónomos comporta un cambio de cultura a todos los niveles que requiere el liderazgo inequívoco del equipo de dirección de la Administración educativa, normas facilitadoras al más alto nivel y un plan su diseño, aplicación y evaluación. Como todo cambio cultural requiere tiempo, un mínimo de 10 años, y constancia buscando la complicidad de todos los implicados y especialmente de los servicios centrales y la inspección educativa, que han de adecuar su actuación al régimen de autonomía de los centros y a la asignación de responsabilidades de la dirección. En nuestra experiencia nos ha funcionado muy bien tejer puentes de confianza a todos los niveles (hacia arriba y hacia abajo) a través de la participación en el proyecto de todos los agentes implicados, el cumplimiento de compromisos por parte de los servicios centrales y el acompañamiento a los centros. Un instrumento que ha facilitado notablemente la aplicación del nuevo modelo ha sido la planificación estratégica como herramienta capaz de facilitar la participación, el compromiso, la alineación de los objetivos, la comunicación, el seguimiento y la rendición de cuentas.

En síntesis, para que el cambio de cultura que representa la autonomía de los centros funcione, en mi opinión, es necesario el liderazgo institucional al más alto nivel, legislación que lo facilite, un plan, la participación de los agentes implicados, la planificación estratégica y los sistemas de infomación que la acompañan.

Por último, mencionar que desde nuestra experiencia en Cataluña observamos que un número significativo de centros "autónomos" defienden el proyecto de autonomía de centros ante las resistencias al cambio, y las evidencias en términos de mejora de clima de centro, participación y resultados le dan la razón.

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