Entrevista a Adrián Contreras - Universidad de Los Andes (Táchira - Venezuela)

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El Doctor Adrián Filiberto Contreras Colmenares nació en Cordero, Estado Táchira. Su trayectoria formativa es amplia y ha realizado diversos estudios: Estudios Superiores en Filosofía y Letras (1974); Licenciado en Educación mención "Castellano y literatura"; Especialista en Planificación para el Desarrollo Rural; Magister Scientiarum en "Administración Educacional"; Especialista en Gerencia Pública mención "Descentralización de los Servicios Educativos"; Doctor en Educación y abogado. Ha desempeñado diferentes cargos docentes y administrativos en la Administración educativa venezolana: desde maestro a superior, pasando por jefe de planificación y estadística, jefe de docencia y director de zona. Se desempeñó como docente en la Universidad Pedagógica Libertador en los programas de Formación Docente, Especialización, Maestría y Doctorado. Actualmente, ejerce como docente y coordinador académico del Núcleo Táchira de la Universidad de Los Andes.

Los profesores Nuby Molina y Azael Contreras de la Universidad de Los Andes (Venezuela) han entrevistado para RedAGE al Doctor Contreras y a continuación pueden leer las principales aportaciones: 

Considerando los cambios sociales vertiginosos y drásticos, en el mundo y en Venezuela, en los últimos años, ¿El modelo de gestión universitaria de las universidades venezolanas responde a los cambios, retos y demandas sociales y a lo que la universidad debe ser en el siglo XXI? ¿Cómo definir desde lo conceptual y lo operativo la gestión universidad para el mundo de hoy?

En el planteamiento hay dos interrogantes que han de ser resueltos. De modo que, transitraré por el primer cuestionamiento y, en función de ello, puedo señalar que, en cierta forma, en lo que respecta a la gestión de las universidades. Hay necesidad y mucha, de aprender, reaprender para estar en sintonía con los cambios, retos y demandas societales. La gestión habrá de ser concebida como un conjunto de acciones que se desarrollan para dirigir, organizar y administrar una institución, caso específico: la universidad. Considero que existe la necesidad de transitar creativamente, por vías alternativas que procuren una transformación de todo el hacer universitario.

Hay muchos cambios por hacer, desde la visión de la actuación de quienes gestionan, hasta el trastocamiento de pensamiento y actuar de los recipiendarios de esa gestión, como también de quienes son copartícipes de la gestión, en aras de propiciar verdaderos modos de acercamiento para afrontar los retos, las demandas y los cambios que se suscitan. Necesariamente, la actitud, disposición, compromiso, entrega y responsabilidad son presupuestos obligatorios en la mirada transformativa que ha de propiciarse. Incluso, ineluctablemente, se debe valorar el principio de recursión, en cuanto existen elementos que son productores y, a su vez, causadores de sí mismos, para encontrar las verdaderas respuestas a las demandas societales. Estas demandas y retos, que impone el conglomerado societal, requieren que, urgentemente, sean comprendidos y valorados para que sean parte de la acción gestionaria, por parte de los responsables como impulsores de la transformación en los procesos de gestión.

La segunda cuestión, que está cerrada en definir desde lo conceptual y lo operativo la gestión universitaria para el mundo de hoy, plantea, a su vez, dos ámbitos que no son antipódicos sino que han de formularse como integración de una realización basilar en la que opere una gestión proficente en beneficio de toda la comunidad, tanto universitaria como la propia comunidad; la cual exige y le compete nuevas formas gestionarias para ver atendidas sus demandas y endógenos que son puestos al servicio de un colectivo con el fin de satisfacer las necesidades, retos y demandas, a través de las actividades de docencia e investigación, de modo que genere un estado de bienestar y satisfacción en los recipiendarios y, consecuentemente, fortalecer el desarrollo integral de la universidad.

Operativamente se ha de concebir como el conjunto de acciones totalizadoras que realizan los actores gestionarios para responder, de manera integral, a los retos y demandas societales. Así pues, ha de ser un trabajo consuno e integrativo de múltiples actores y factores para que puedan alcanzarse los objetivos de forma integral en cada acción universitaria. Por tanto, ha de incluirse las dimensiones de gobernanza y de administración para que, de esa forma, se pueda obtener el resultado querido y deseado en las universidades del siglo XXI.

¿Puede usted describir algunos indicadores de gestión académica exitosa en la Universidad?

A modo de establecer elementos que contribuyan a determinar qué tan exitosa es la gestión académica, podrían ser los siguientes:

  • Inclusión de mayor número de alumnos a la Universidad;
  • Logro óptimo de los objetivos formativos en cada una de las unidades curriculares;
  • Cumplimiento y responsabilidad del profesorado en el desarrollo de las competencias de los alumnos en las diferentes unidades curriculares de las carreras;
  • Cambios en el modo de relación docente-alumno, con el apoyo en las tecnologías de la información y la comunicación; 
  • Gestión del conocimiento; 
  • Ruptura epistemológica en la teoría de la información por la teoría cibernética, desarrollada mediante el cambio de una visión lineal, por una visión de circularidad, en la que se profundiza en la interrelación, interdependencia, interconexión, la dialógica y el encuentro de la casualidad fenoménica curricular;
  • Trabajo inter y transdisciplinario que implica la presencia activa de colectivos pedagógicos en cada unidad de gestión; y,
  • Publicación de artículos en revistas indexadas o indizadas, a partir de las experiencias investigativas que desarrol

¿Qué competencias personales y profesionales requieren los responsables de la gestión universitaria para responder a las indigentes demandas y exigencias de la sociedad venezolana hoy?

Las competencias, en cuanto conjunto integrado de habilidades que se derivan de la construcción de conocimientos, el desarrollo de acciones y valoración de diversas actitudes del ser humano, pudieran ser plurales pero, en razón del cuestionario, trataré de enfocar, aún cuando se torna complejo, sólo en las dos dimensiones solicitadas: lo personal y lo profesional.

Así las cosas, las competencias personales que requieren tener los responsables de la gestión universitaria, en mi criterio son: comunicabilidad, alteridad, otredad, proficiente, reflexivo, capacidad de análisis, sencillez, humilde, capacidad de escucha, pragmático, hábil en la toma de decisiones, buen manejo de las competencias lingüística y comunicativa, carismático, rectitud, honor, ética, auténtico y que brille con luz propia.

En cuanto a las competencias profesionales: habilidad para trabajar en colectivo, tener visión de solución tipo explanada y no de túnel o enfoque tubular, gestor de relaciones interpersonales, capacidad de liderazgo y dominio sobre redes y tecnologías de la investigación.

¿Cómo se vincula (o debe vincularse) la gestión universitaria con el entorno y las comunidades? ¿Qué políticas de gestión universitaria atienden esta dimensión?

Considero que ha de vincularse a través de lo que se ha denominado la resocialización del poder. Vale decir, es promover, desde el entorno y la comunidad, a la cual se debe la universidad, transformaciones, mediante la utilización adecuada de poder, entendido como un servicio. Bajo esta óptica se debe pretender que las comunidades puedan desarrollar las competencias para poder aplicar diversos conocimientos en la resolución de problemas al interno de la comunidad. Es cambiar la mentalidad de los pobladores de una comunidad en que los problemas, sus soluciones y las transformaciones subsiguientes son una exclusividad del Estado tutor, paternalista. Ellos (los moradores de la comunidad) han de ser formados, con apoyo de las universidades, en aparte de poder ser usufructuarios del Estado de Bienestar, desde la óptica del trabajo y la gestión del conocimiento, puedan valorar nuevas formas de pensar y actuar.

¿Qué políticas de gestión universitaria atienden esta vinculación?

Hay diversas formas de acercamiento y de inclusión en la vida comunitaria, por parte de la gestión universitaria. Además, indiscutiblemente, en la búsqueda de un nuevo modo de pensar y actuar, se debe incorporar el análisis de la significación que ha tenido el hecho de no poder superar las distintas tensiones, que están sin resolver, por parte de las universidades. La universidad ha de ir a las comunidades y vincularse ineluctablemente con el entorno. Habrá una visión de igualdad. No obstante, como se ha referido, hay que tener cuidado con que no se haga evidente la máxima que refiere, más o menos en estos términos: tratar como iguales a los desiguales, ya de suyo es una desigualdad. O en otras palabras: no hay mayor injusticia que tratar a las desiguales en forma igual. Por tanto, es ingente la labor del gestor.

En esta perspectiva, varias pueden ser las formas en que se puede atender esta interrelación comunitaria. Hay una política de extensión, a través del servicio comunitario, mediante la cual se acerca la universidad a las necesidades de las comunidades; con este trabajo se permite desarrollar un diagnóstico y posterior solución de problemas comunales, mediante la participación. Con ello se aplicaría una política de gestión enmarcada dentro de la visión de solidaridad. Todos aprendemos de todos y todos aportamos soluciones, desde nuestro escenario y, con base en las competencias, que cada uno de los integrantes en este trabajo colaborativo posee.

Otra política tiene que ver con lo académico propiamente dicho, pudiera señalarse como una política de oportunidades de formación in situ o extendida. Con ella, la universidad se acerca a personas privadas de libertad y en su propio espacio, los centros penitenciarios, se da formación académica con alumnos que cursan la carrera de educación. Esta modalidad se desarrolla a través de lo que se denomina "voluntariado docente".

Otra política es la gira ecológica por el jardín botánico de la universidad. Una política de gestión académica que puede ser denominada "Política gestionaria ambientalista". Con ésta, las comunidades, específicamente las escuelas, participan del conocimiento de la Universidad, sus instalaciones y el apoyo académico cuando traen a los alumnos de primaria y realizan la visita guiada por el jardín botánico de la universidad.

Una política de inclusión académica que ofrece la Universidad a los planes de zonas rurales, de los cuales no ha ingresado, en los últimos diez años, algún alumno a las carreras de las universidades del Estado o de la Nación, para que, a través de un programa denominado "Programa Fray Juan Ramos de Lora" puedan ingresar a la Universidad de Los Andes, sin la prueba de selección establecida para las carreras que ofrece esta casa de estudios.

¿Cuáles considera usted son los retos más relevantes que, para la próxima década, se le presentan a los responsables de la gestión en las universidades venezolanas?

En primer lugar, tener sintonía con el fenómeno de la mundialización tecnológica que permite la interconexión e interrelación con la sociedad del conocimiento, para su consecuente socialización. En segundo lugar, la glocalización como hecho de relieve en la concepción socializadora del conocimiento, en el ámbito local, permitirá conectarse con la internacionalización del cognomento, mediante los diferentes mecanismos establecidos: redes de gestión del conocimiento y publicaciones en revistas arbitradas e indizadas.

El proceso de formación permanente de quienes tienen esa responsabilidad gestionaria de las universidades, en razón de la obsolescencia de los saberes, del inmediatismo en la transformación de los procesos de gestión, de la necesidad de la transdisciplinariedad y la mutirreferencialidad, que propicia una ruptura epistemológica gestionaria.

La necesidad de formar colectivos decisionales y de gestión, que puedan aportar y propiciar la transformación de la universidad en función de las tensiones que se presentan, cada vez, con mayor frecuencia. Ese proceso dialógico debe contribuir a que haya consensos, dentro de los disensos para apuntalar la universidad del siglo XXI.

¿Cómo valora usted la existencia de espacios como RedAGE que promueven el apoyo a la gestión y el intercambio académico entre las instituciones universitarias latinoamericanas?

En este proceso de aprender, desaprender, reaprender y bajo un esquema de utilización del principio recursivo, en la medida en que haya espacios que permitan visibilizar el avance gestionario en el mundo, en esa medida habrá una mayor interactuación, transformaciones y aplicaciones de una gama variopinta de políticas de gestión.

El gran reto que se alcanza con estos espacios se traduce en valorar la necesidad de escapar del focalismo gestionario, traducido en una especie de ostracismo, cerramiento, que conducen a una actividad gestionaria paquidérmica e ineficiente, si no se usa esa vinculación para que, con el intercambio académico, experiencias y dinámicos conocimientos, conduzcan a una adecuada, efectiva y transformadora gestión universitaria.  

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